Aspectos legales que debes contemplar antes de iniciar tu Startup

Si tenían en mente empezar vender sus servicios o productos vía internet, y lo habían postergado, pues este es el momento ideal para retomarlo. Y si le agregan a esa idea, un componente innovador, entonces ya vas encaminado a crear tu primera Start-up.

Para iniciar, vamos a diferenciar a unemprendimiento común de una startup. Un emprendimiento común, es todo negocio que empieza, y no necesariamente es innovador. Puede ser que ya exista, y simplemente se está replicando el modelo de negocio porque se ha comprobado que funciona. De hecho, el emprendedor común espera que su negocio sea rentable a corto plazo.

Una startup si bien es un emprendimiento, se trata de un empresa que será escalable en el tiempo, pues el objetivo principal es validar una idea de negocio, que pueda crecer exponencialmente por su alto grado de novedad y disrupción. Dicha idea de negocio debe tener un componente innovador, que usualmente va ligado a la tecnología, por ser este el trampolín a crear soluciones disruptivas y ágiles. Y precisamente, por tener una complejidad tecnológica, la atención del emprendedor no solo va dirigida al modelo de negocio, la operación, y el mercadeo, sino que hay temas legales específicos que deben ser cubiertos, de acuerdo a cada tipo de startup para evitar riesgos legales. A continuación los asociados al comercio electrónico.

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Aspectos Legales a considerar:

Estructura Jurídica: cuando se trate de varios socios, lo primero es hacer un acuerdo de accionistas, sobre el cual se va a respaldar la creación de una sociedad anónima. Acto seguido deberás obtener tu aviso de operaciones. También puedes iniciar tu negocio a título personal, pero como vas a tener que firmar varios contratos tanto con proveedores como clientes, lo ideal es que sea bajo una persona jurídica para evitar situaciones que puedan afectar tus activos personales.

Propiedad Intelectual: dependiendo del tipo de startup, hay que considerar los aspectos de propiedad intelectual o de derechos de autor que debemos proteger. Por ejemplo, para la creación de un software, además de registrar la marca, y los derechos de autor, podría ser patentable. el caso que nos ocupa, que es la creación de startup basada en una plataforma de comercio electrónico, deberás registrar la marca, y comprar tu dominio de sitito web, que contenga el mismo nombre de tu marca, en caso de estar disponible.

Registro de dominio de Página Web: opcionalmente, podrás registrar el dominio de tu página web ante la dirección general de Comercio Electrónico del Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá. Esto no es obligatorio, pero es una muestra de transparencia y buenas prácticas comerciales.

Protección de Datos Personales: deberás contemplar dentro de tu sitio web una política cumpla con todo lo dispuesto en la ley 81 de 2019 “Sobre protección de datos personales”, y obtener el consentimiento de los clientes para el tratamiento de los mismos y su almacenamiento. Dicha política debe ser escrita en un lenguaje sencillo, fácil de comprender.

Contratos con proveedores: si algunos de los servicios que ofreces en la plataforma son por cuenta de terceros, debes firmar contratos que contengan las prestaciones de cada parte, de forma clara. Se deben contemplar causas de fuerza mayor o caso fortuito, supuestos de indemnización, cláusulas de confidencialidad, precio, plazo, condiciones de renovación, propiedad intelectual, derechos, obligaciones, formas de pago, política de devoluciones, y por su puesto de privacidad.

Contratos por transacción online (consumidores): debes contemplar dentro del sitio de forma accesible las condiciones generales de las compras que realicen los clientes, y que sean aceptadas por los clientes antes de realizar sus pagos. Posterior a cada transacción se debe procurar automatizar un correo de confirmación de la compra a la dirección de correo proporcionada por cada cliente.

Pagos en línea: debes contar con un sistema de seguridad que proteja los datos personales y sensibles de tus clientes (tarjetas de crédito, identidad, etc).

La documentación legal debe ser a la medida…

Los riesgos legales que pueden acarrear una mala o nula gestión de los aspectos legales de una startup de este tipo, pueden repercutir en la reputación de la empresa, de sus dueños y en las finanzas. El paquete de documentación legal debe ser redactado a la medida de cada startup, pues va a depender del producto o servicio específico que vaya a venderse en línea. La asesoría de un abogado que maneje este tipo de negocios, será fundamental.

Para mayor información, contáctenos: hello@innovativlaw.com

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“Rediseñemos la profesión legal”

Los efectos de una pandemia nos han obligado a cambiar nuestro paradigma y la forma de ejercer el derecho. El futuro es nuestro presente.

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Una situación sin precedentes, un virus que ataca al mundo de una forma tan agresiva que en menos de cuatro meses ha debilitado la economía mundial. La forma de hacer y de vender negocios, la forma de interactuar con otros, ha cambiado radicalmente. El distanciamiento social, ha imposibilitado la captación de nuevos prospectos, sin olvidarnos del hecho de que mantener la comunicación virtual con los clientes actuales, ha sido otro de los grandes desafíos que nos ha impuesto la pandemia. Entonces, no solo nos tocó a los abogados adaptarnos a este nuevo entorno, sino que también, tenemos la tarea de analizar y anticipar cuál será el comportamiento a futuro de los clientes.  

En este ensayo quiero plasmar nuestra historia. Sí, la historia de miles de abogados que al igual que yo, pensábamos que teníamos mucho tiempo y todo un futuro por delante para innovar y modernizar nuestros servicios. La realidad es que ese futuro, se ha convertido en nuestro presente.

No es un secreto que una de las industrias que requiere reinventarse de manera urgente es la legal. Pero una de las grandes limitantes que el nuevo contexto nos presenta, es el pensamiento cuadrado y rígido que nos caracteriza. Probablemente, se nos dificulte imaginar nuevos procesos, o nuevas formas de prestar nuestros servicios, como la consecuencia de una formación académica esquematizada, con metodologías antiguas, que no dan cabida a la creatividad. La suma de todos estos factores, ha creado la falsa idea de lo que un abogado “debería ser o hacer”.  Entonces, ¿cómo enfrentar los retos que nos impone una sociedad que está ahora más digitalizada que nunca?, pues, a través de la creatividad, apoyada en el uso de herramientas tecnológicas y adoptando un pensamiento innovador.

Everett Rogers, en su obra fundacional “Diffusion of Innovations” clasifica a los usuarios en una serie de perfiles psicográficos en función de una variable principal: su respuesta a la discontinuidad y su propensión a adoptar la innovación. Según Rogers, no todo el mundo adoptará inmediatamente una idea disruptiva a pesar de los beneficios obvios, sino que lo harán gradualmente. Y concuerdo con él, el proceso hacia una industria legal disruptiva, será un proceso.

La alianza estratégica entre la inteligencia artificial, las plataformas tecnológicas y las leyes.

Un estudio publicado por el Instituto de la Humanidad Futura de la Universidad de Oxford y el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Yale en el año 2017, titulado ¿Cuando la Inteligencia Artificial excederá el rendimiento humano?”, concluyó que la inteligencia artificial superará a los humanos en varias actividades, y aprovecho para citarlas: “traducir idiomas (año 2024), escribir ensayos de escuela secundaria (año 2026), manejar camiones (año 2027), trabajar en comercio al por menor ( año 2031), escribir un libro tipo “best seller” (año 2049), trabajar como cirujano (año 2053), (Instituto de Humanidad Futura, 2017).

Parece lejano, pero Irónicamente, estamos en ese momento de la historia en el que un software con inteligencia artificial se convierte en un árbitro, o en un juez para dirimir conflictos, chatbots atienden a nuestros clientes mientras dormimos, y aplicaciones de celular y web, están divorciando personas por mutuo acuerdo. Algunos ejemplos son:

Iurisfy (www.iurisfy.com): es una aplicación para iOS y Android, creada en España, que en tan solo cinco pasos, suscribe un acuerdo de divorcio por mutuo, y calcula la pensión alimenticia sin tener que acudir a un abogado, ahorrando hasta un 62% sobre el precio de un procedimiento tradicional.  Esta aplicación, considerada una Legaltech, agiliza enormemente el tedioso trámite de un divorcio por mutuo acuerdo, tanto para el abogado como para las partes.

SmartSettle (www.smartsettle.com): creado por Ican Systems Inc., es una herramienta que a través de algoritmos incentiva la resolución de conflictos en línea, también conocido como ODR, logrando ahorrar dinero y tiempo. A su vez, tiene opciones para los casos donde existan múltiples partes en disputa, Incluso, puede integrarse con otras soluciones.

En Latinoamérica hemos tenido grandes avances. En el año 2019, Argentina, fue el primer país en utilizar inteligencia artificial en el sistema judicial. Los creadores de IALAB, primer laboratorio de inteligencia artificial dentro de una facultad de derecho en América Latina, fueron el cerebro detrás de “Prometea”, un software con inteligencia artificial, que predice y automatiza documentos en la administración pública, para de esta manera resolverlo mucho más rápido, como por ejemplo, pliegos, resoluciones, sentencias o dictámenes. Esta tarea, la lleva a cabo a partir de la lectura y el reconocimiento de patrones de las decisiones judiciales de las anteriores instancias que se encuentran disponibles en la web, pero las decisiones son supervisadas por una persona. Esta inteligencia artificial actúa mediante un comando de voz o por medio de un chat. Puede controlar plazos y requisitos formales, y también se ha entrenado al sistema para que confeccione pliegos y sea un asistente para realizar compras públicas. Según Juan Gustavo Corvalán (2019) “reemplaza meses o días por minutos o segundos”.

La incorporación de inteligencia artificial en el sistema judicial, a diferencia de lo que muchos piensan, no implica apartar totalmente al ser humano, más bien es una forma de aprovechar las capacidades humanas y concentrarlas en asuntos más complejos que un software no podría realizar, por lo que es indispensable la presencia de una persona.

Entonces, si la presencia del ser humano sigue siendo necesaria para monitorear el trabajo de una herramienta tecnológica que ha demostrado ser sumamente eficiente, me pregunto ¿será que no confiamos cien por ciento en la tecnología?, o ¿es que no queremos aceptar que ya no somos indispensables para ciertas tareas?. Culturalmente, ¿cómo sería la gestión judicial sin personas físicas? ¿a quién le reclamamos una decisión errada de Prometea? ¿Es esto éticamente aceptable?. Esta reflexión me lleva a hablar de un tema fascinante y muy controvertido como lo es la ética y su alcance, respecto al uso de inteligencia artificial.

La ética, es una palabra que deriva del griego ethicos que a su vez deriva de ethos que significa costumbre o hábito. Los profesores Fernández y Díaz de la Cruz (2015), definen la ética “como el ejercicio responsable de la libertad en busca del bien, tanto en el ámbito personal como en el profesional y social. Se trata de un proceso de reflexión que implica el uso de la razón para encontrar claves que nos orienten y guíen en nuestras acciones y decisiones” (69-118).

La ética (Melé, 2009), consiste así en la aplicación de un enfoque racional o filosófico a la moralidad. En consecuencia, no debemos confundir ese sentido espontáneo de la moralidad que tienen las personas, es decir el sentido de lo que es bueno y lo que es malo, con el enfoque racional que implica la ética.

El polémico mundo de la inteligencia artificial en los negocios, nos obliga a entender que la ética empresarial, va enfocada a lo que se consideraría moralmente correcto o incorrecto para los negocios. En este sentido, si un robot o un software con inteligencia artificial mal programado o con defectos, le causa un perjuicio a una empresa, entonces tenemos que aceptar que la ética y los valores no son cuestiones meramente personales, también son cuestiones organizacionales (Driscooll y Hoffman, 1999).

Tracy Groves, fundadora y directora de la empresa Ética Inteligente, y quien dedica su tiempo a empoderar a ejecutivos a pensar diferente respecto al uso de la tecnología, en una entrevista realizada por el blog Responsible City (2019), Groves habló acerca de la poca credibilidad que le tenemos a la inteligencia artificial, y cómo influye este pensamiento a la hora de utilizarla como herramienta. Me pareció interesante la comparación que hace respecto a la concepción de que tenemos respecto a los aviones:

“No sé cómo pilotear un avión, pero sé que es prácticamente operado por un programa de computadora, con una mínima intervención humana. Confío en el sistema, procesos, y en la gente que diseñó el sistema. Sé que hay salvavidas, controles, chequeos y balances en regla, para evaluar y monitorear la seguridad y la protección con gobernabilidad, y que existen estándares y regulación para mantenerlos. Entonces, la pregunta es ¿no necesitamos un marco de referencia igual para la inteligencia artificial?Debemos aprender a confiar lo suficiente en la inteligencia artificial”.

Tal vez por ello, no estamos explotando todo el potencial que tiene la tecnología a nuestro favor. En una industria en la que no hay cabida para el error humano, bien podríamos apoyarnos más en ella, y maximizar nuestro rendimiento intelectual. En este escenario, la innovación de mentalidad es un punto de partida importante.

Concluyo con el siguiente mensaje: es imperativo adoptar una tendencia a la transversalidad, es decir, capacitarnos en otras disciplinas, o bien aliarnos con profesionales de otros campos para darle un giro a nuestra práctica y aportarles a nuestros clientes y a la sociedad mucho más valor.

Técnicas para generar ideas creativas

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Antes de innovar, antes de reinventarnos en cualquier área, ocurre un proceso mental a través del cual se logra un aprendizaje, que nos permite generar ideas y que más adelante se convertirán en nuevos servicios o productos.

Dentro de la industria legal, con frecuencia existe una sensación de bloqueo o falta de ideas para innovar, producto de la formación esquematizada y estricta que recibimos en la universidad, compuesto por un plan académico escaso de materias destinadas a estimular nuestra creatividad. Consecuentemente, mantenemos un pensamiento vertical durante nuestra vida laboral.

Para mitigar esto, existen técnicas que nos conducen a desbloquearnos. Sin embargo, la misma receta no funciona para todos los ámbitos. Durante el curso que tomé sobre Innovación, Creatividad y Cambio con la Universidad de Penn State, aprendí alrededor de ocho técnicas, de las cuales hay dos que considero pueden funcionar muy bien para el sector legal, y hoy se las comparto:

  • La técnica Scamper,creada por Bob Eberlee, que por sus siglas que por sus siglas significa: Sustituir, Combinar, Adaptar, Modificar, Proponer otros usos, Eliminar y Reordenar, funciona para mejorar productos y servicios ya existentes.

Por ejemplo, tomemos un servicio legal tradicional, usualmente demorado y burocrático como lo es la confección de escrituras públicas para préstamos hipotecarios. Ahora apliquemos la técnica para transformarlo en un servicio innovador. Pregúntense lo siguiente:

S: ¿Qué podemos SUSTITUIR para bajar costos?

C: ¿Podemos COMBINAR este servicio con otro para aportar valor?

A: ¿Cómo lo podemos ADAPTAR para llegar a más personas?

M: ¿Qué puedo MODIFICAR para ahorrar tiempo?

P: ¿En qué otros usos podemos PROPONERLO?

E: ¿Qué puedo ELIMINAR para simplificarlo?

R: ¿Y si RE-ORDENAMOS el proceso?

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  • Brainwriting: esta técnica fue desarrollada en 1968 por el profesor Bernd Rohrbach, y se trata de una modificación del clásico Brainstorming, porque incentiva la participación grupal e igualitaria entre todos los miembros de una empresa, utilizando ideas escritas en vez de verbales.  

Supongamos que una firma de abogados desea crear un servicio para impulsar la comercialización de las marcas de sus clientes. Este escenario es ideal para utilizar el “Brainwriting”. Lo primero, es reunir un grupo de al menos 6 personas y explicarles claramente el asunto o problema que se quiere abordar.

Cada participante, deberá tomar un papel y anotar 3 o 4 ideas disruptivas, no importa que tan alocada o fuera de lo común suenen. Al cabo de 10 minutos, todas las notas se colocan sobre la mesa, y cada persona toma un papel distinto al suyo, donde va a anotar otra idea distinta a las que ya listó en un inicio. Esta operación puede repetirse hasta 2 veces. Terminado el proceso, se abre el debate a las distintas ideas, para encontrar el mejor proyecto a iniciar.

Beneficios: fomenta la interacción entre los grupos, y al tratarse de ideas escritas las personas pierden el miedo a expresarse. Hay una diversidad y estilos de pensamiento, lo cual es vital en cualquier proceso creativo. 

Ambas técnicas son perfectamente viables en la industria legal. Los invito a probar ambas, y a arriesgarse a innovar en sus servicios. Como bien lo dice Edward de Bono en su libro El Pensamiento Creativo:

“La creatividad proviene de los rebeldes. Los conformistas están muy ocupados aprendiendo las reglas del juego, aplicándolas, adaptándose. Los rebeldes, por el contrario están destinados a desafiar los conceptos existentes y a buscar nuevos modos de acción”(Bono, 2004).

Recurrir a la cláusula de “fuerza mayor o caso fortuito”​ en tiempos de COVID-

¿Qué significa estar en una situación de fuerza mayor o caso fortuito en materia comercial?

Tomemos el caso puntual de los comercios que a partir de hoy tuvieron que cerrar sus puertas por 30 días, tal como fue ordenado por el Decreto Ejecutivo No. 500 del 20 de marzo de 2020, producto del Estado de Emergencia ocasionado por la pandemia del COVID-19. Algunos por ejemplo, tomarán la decisión de terminar anticipadamente el contrato con la empresa de limpieza, porque por el momento es un gasto innecesario, o querrán suspender temporalmente el contrato con el proveedor de insumos para retomarlo una vez se haya normalizado la situación. Es aquí, donde aplicaría la mencionada cláusula de fuerza mayor o caso fortuito, en la cual podrán apoyarse los comerciantes para mitigar las penalidades e indemnizaciones por daños y perjuicios, que pudiesen ocasionar las terminaciones anticipadas o las suspensiones temporales de los contratos.

Analicemos nuestra regulación. El código civil panameño en el artículo 34-D define: “Es fuerza mayor la situación producida por hechos del hombre, a los cuales no haya sido posible resistir, tales como los actos de autoridad ejercidos por funcionarios públicos, el apresamiento por parte de enemigos, y otros semejantes. Es caso fortuito el que proviene de acontecimientos de la naturaleza que no hayan podido ser previstos, como un naufragio, un terremoto, una conflagración y otros de igual o parecida índole”.

La situación si bien es producida por hechos del hombre, debe llenar la característica de que no sea posible ser resistida. Se trata de una actuación que produce un efecto de obligatoriedad o que simplemente no fuera previsible y no puedan resistirse a sus efectos.

Algunos aspectos a tomar en cuenta:

1- Solamente los contratos que se hayan firmado con anterioridad a la declaratoria de pandemia, y que contengan la cláusula de fuerza mayor o caso fortuito podrán ser considerados por parte de los empresarios para suspender temporalmente o terminar las relaciones comerciales. Los contratos que estaban por firmarse, no podrían incluir el coronavirus como fuerza mayor o un caso fortuito, en vista de que ya no es imprevisible. 

2- En el caso de un contrato comercial regulado bajo ley de Panamá, que contenga como causal de terminación o suspensión la fuerza mayor, aun cuando no incluya específicamente la palabra “pandemia”, dicha cláusula es igualmente válida, por los actos de autoridad ejercidos por funcionarios públicos, como lo es el cierre temporal de comercios y empresas de personas naturales y jurídicas, ordenada a través del Decreto Ejecutivo No. 500 del 19 de marzo de 2020, como consecuencia de la declaración de Estado de Emergencia declarado el 13 de marzo de 2020.

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Para todos aquellos empresarios, que hayan decidido hacer uso de esta cláusula les recomiendo:

1- Verificar, en las cláusulas de terminación anticipada o suspensión temporal de contrato, el plazo con que deban realizar las notificaciones a sus clientes o proveedores.

2- En la notificación, hagan referencia al estado de emergencia declarado por el poder ejecutivo, y el fundamento de ley que ha ordenado el cierre de comercios, para que conste a manera de prueba que el motivo de la suspensión o terminación de contrato fue por causas de fuerza mayor.

3- Si se trata de una suspensión temporal, especificar el tiempo aproximado de duración, con opción a prórroga dadas las circunstancias.

4- Para los contratos que estén negociando o los que vayan a negociar en el futuro, además de incluir una cláusula robusta de fuerza mayor o caso fortuito, deberán incluir cláusulas específicas que puedan usarse como mitigantes de los riesgos producto de la crisis ocasionada por el coronavirus, o alguna otra situación similar.

Para consultas o asistencia relacionada a sus contratos comerciales, no dude en escribir a hello@innovativlaw.com

Coronavirus “Una oportunidad para modernizar la docencia en Panamá”​

El Coronavirus sorprendió a Panamá, y el Ministerio de Educación ha decretado la suspensión de clases por un mes aproximadamente hasta segunda orden, por lo que las clases tendrán que ser de forma virtual para no afectar el calendario escolar ni universitario. El problema es que la mayoría no está capacitada para comenzar a dar clases a través de esta modalidad, y desde ya está generando preocupación al cuerpo docente de escuelas y universidades. He recibido muchos comentarios de profesores preguntándose ¿Y ahora qué hago?

En este momento, las TIC y saber usarlas juega un rol fundamental en la educación. Nuestro sistema educativo, desde hace mucho tiempo exigía una actualización no sólo en los planes de estudio, sino también en la formación de los docentes, para entrenarlos en el uso de las nuevas metodologías y las herramientas tecnológicas que existen para dar clases. Esta modernización, implica que el docente desarrolle habilidades creativas y se apoye cien por ciento en la tecnología, aunque eso signifique sacar a la mayoría de de su zona de confort.

Es importante aclarar, que dar clases virtuales, no significa escanear textos completos, y enviarlos por correo. La interacción entre profesores y estudiantes es clave, así como el debate y el intercambio de ideas. De hecho, todos los cursos virtuales deberán incluir un tiempo de contacto directo con los profesores, y un foro abierto para compartir opiniones. Dicen que en momentos de crisis es cuando afloran los talentos y las destrezas de las personas…¡ese momento ha llegado!.

En este artículo, quiero dar algunas recomendaciones para aquellos profesores que se sienten desorientados y no saben por dónde empezar.

Clases virtuales en vivo:

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– Una de las mejores herramientas para sostener reuniones virtuales es Zoom, tienen una opción básica gratis, que permite realizar videoconferencias con más de una persona pero solo por 40 minutos. Si desean sostener clases por más de 40 minutos, existe el plan mensual de 14.99, que a la vez permite realizar webinars. 

– Hangouts de Google: aplicación web y celular que funciona igual para grupos más pequeños.

– Instagram Live: aplicación para celular, aunque no lo crean, funciona exactamente igual a Skype o Zoom, solamente debes crear una cuenta de Instagram e invitar a todos tus estudiantes a que te sigan. Programas la fecha, hora, y listo, cada uno desde su dispositivo puede irse uniendo a la clase. Queda grabada por 24 horas y se puede descargar.

Clases Invertidas “Flipped Classroom”

Este es el momento ideal para aprender a hacer clases invertidas, la cual transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula. A diferencia de una clase virtual en vivo, con las clases invertidas el tiempo se libera, para lograr la participación de los estudiantes a través de preguntas, discusiones y actividades aplicadas, que fomentan la exploración y estructuración de ideas, porque ellos ya han adelantado parte del aprendizaje, tomando la clase grabada con antelación. 

Existen varias herramientas que permiten a los profesores grabar sus clases utilizando material de apoyo, mezclados con su propia voz, videos, y distribuirlos por email entre sus estudiantes, quienes tendrán la libertad de tomarlas a su ritmo y en la comodidad de sus hogares. Posteriormente pueden fijar una reunión virtual, para discutir las preguntas de forma grupal.

Algunas aplicaciones prácticas y fáciles de usar son: Explain EverythingEd Puzzle, y por supuesto Zoom, a través de su plan de pago, ofrece la opción de realizar webinars, e incluir material de apoyo. Otra opción es la plataforma Teachable, la cual es muy amigable sobre todo para principiantes.

Para los profesores que quieren ir un poco más allá, los MOOC (Massive Open Online Courses), también jugarán un papel interesante, aun cuando estructurarlos y grabarlos les tomará unos días. Sin embargo, podrían hacer de ello, una nueva fuente de ingresos, puesto a que pueden ser vistos de forma masiva a través de plataformas tales como: Miriadax, Edx.orgFuture LearnUdacity, entre otros.

Hagamos de los momentos de crisis una oportunidad para aprender nuevos métodos de enseñanza, y saquémosle el mayor provecho a la tecnología. La situación del país no asegura un pronto regreso a las aulas. Este es el momento de destacarnos, salir de la zona de confort, explotar nuestras habilidades, poner nuestra creatividad a trabajar, ¡y divertirnos en el proceso!